BLOG

García y Partners

EL PROPIETARIO COMO TITULAR DE LA ACCIÓN DE DESPOJO VIOLENTO

Ab. Vanessa Zavala Fonseca

 

La acción de despojo violento o querella de restablecimiento es una acción posesoria especial, dirigida a la recuperación o restitución de la posesión despojada, por lo que los elementos esenciales de esta contienda posesoria son: el poseedor despojado contra el poseedor despojante, y en medio de ambos se encuentra el hecho injusto de la privación posesoria que motiva el ejercicio de la acción.

“El objeto de la acción de despojo violento es reponer la posesión o la mera tenencia para dejar las cosas en el estado en el que se encontraban antes de que el usurpador las haya arrebatado por el ejercicio ilegítimo de la fuerza. Por esta razón se ha denominado también acción o querella de restablecimiento. –La jurisprudencia se ha ocupado de esta finalidad y destacado que con la acción en estudio la ley persigue que las cosas vuelvan al estado anterior y los contendientes puedan intentar las acciones posesorias que correspondan; en otros términos no se discute la mera tenencia, ni la posesión, ni el dominio sino el hecho injurídico de despojar de la posesión o la mera tenencia a una persona mediante el uso de la violencia.- Corte suprema: Casación, Primera Sala de lo Civil y Mercantil, 3 de abril de 1996. G .J.S XVI No. 5, p. 113” Luis Parraguéz Ruiz Derechos Reales, Volumen III, pag. 205

“…De tal suerte que la ley lo que quiere es que vuelvan las cosas al estado anterior y los contendientes puedan intentar las acciones posesorias que correspondan; en otros términos no se discute la mera tenencia, ni la posesión, ni el dominio, sino el hecho injurídico del despojo de la posesión o la mera tenencia de una persona mediante el uso de la violencia…” Casación 774-95: R.O. 958: 3 –jun-96, sala de lo Civil y mercantil: Tramontana-Nevarez. Rep. Jur. T.LI, p. 140.- Código Civil con Jurisprudencia y legislación conexa, selección del Dr. Juan Larrea Holguín.- 2001

La acción de despojo violento es una acción especial que la legislación contempla con el fin de conservar la paz y el orden público, ya que el poseedor de la cosa (sea este propietario, poseedor o mero tenedor), dispone de esta vía para acudir a la administración de justicia en busca de la tutela efectiva que le garantice la restitución de la posesión despojada, evitando el ejercicio de la justicia privada o la justificación de un acto violento posterior al primigenio usurpador de la posesión.

La acción de despojo, debe ser ejercida por el poseedor, sea este propietario o mero tenedor despojado en contra del usurpador,  y los efectos de dicha acción se ven reflejados en la restitución de las cosas al estado en que se encontraban previo al acto violento del despojo.

Claro Solar escribe que el propietario legítimo y aún el simple poseedor, puede resistir a la violencia que se empleen en su contra para quitarle la cosa y despojarlo; puede defenderse a mano armada, oponiendo fuerza a la fuerza; pero consumado el despojo debe requerir la intervención del juez para que haga restituir la cosa de que fue privado y no tomarla violentamente en sus manos– Claro Solar, Luis: op. Cit, tomo noveno, volumen IV p, 527 citado por Luis Parraguéz Ruiz Derechos Reales, Volumen III, pag. 206.

El fundamento de la protección posesoria, consiste en la conservación de la paz social mediante la protección de la apariencia de dominio, protege la probabilidad de que coincidan respecto de los bienes raíces la situación de poseedor dueño. Los juicios posesorios tienden sólo a impedir que se altere la situación de hecho relativa a los inmuebles y a evitar que, sustituyéndose a la autoridad del Estado, los particulares se hagan justicia por sí mismos.

Siendo el fin último de las acciones posesorias la conservación del orden público y evitar el ejercicio de la justicia privada, debemos concluir inequívocamente que quien es dueño y poseedor de un inmueble puede pretender arrogarse en su favor la posibilidad de recuperar por la fuerza, lo que le fue arrebatado por la fuerza; por lo que con el fin de proteger el estado de derecho y la potestad regulatoria del Estado, la legislación obliga al poseedor/dueño a acudir a la administración de justicia para la recuperación de su posesión despojada.

Quien debe ejercer la acción de despojo violento es quien ha sido despojado de la posesión que ostentaba sobre la cosa al momento de ocurrir el acto violento de usurpación, siendo una condición inalterable que quien pretenda una acción de despojo violento ejerza posesión o tenencia sobre del bien al momento del acto del despojo, pudiendo ser esta posesión tanto regular (amparada en justo título), como tratarse de una posesión irregular.

Queda claro entonces que el titular de la acción de despojo violento debió haber estado en posesión de la cosa. Atendiendo al sentido literal de la norma contenida en el Art. 734 del Código Civil   tenemos que la posesión es la tenencia de una cosa determinada, con el ánimo de señor y dueño; sea que el dueño o el que se da por tal tenga la cosa por sí mismo, o bien por otra persona en su lugar y a su nombreresulta obvio por lo tanto que quien venía ejerciendo la posesión previo al acto violento de despojo puede haber sido su dueño en quien concurran las calidades de propietario y de poseedor con justo título, y que la acción ampara también al poseedor irregular y al mero tenedor.

Ordinariamente la posesión se encuentra integrada con el dominio, conformando lo que doctrinariamente se conoce como el supuesto total de propiedad; “Para la doctrina clásica la primera y más notable de todas las características que presenta el dominio, es la de ser un derecho absoluto y pleno; y se la explica expresando que este derecho contiene todas las facultades posibles que el hombre puede detentar sobre una cosa, de tal suerte que el propietario ejerce sobre la misma una soberanía integral, un poder dominante de señorío (dominium) que se irradia en todas las direcciones posibles, porque actúa en cuanto a las personas a quienes puede oponerse, en cuanto a su objeto y a su asiento, en cuanto a sus atributos; y en cuanto a su duración y que, finalmente parecería evidenciado en la fórmula del artículo 618 del Código Civil, según la cual puede gozar y disponer de ella” Luis Parraguez Ruiz; Derechos Reales, Volumen I, PAG. 130.

La posesión enseña Claro Solar – se presenta como la exterioridad del dominio, como el dominio aparente, como el signo probable de propiedad que la hace presumir en el poseedor, porque generalmente corresponde a la realidad de los hechos, ya que es natural que todo propietario posea lo que le pertenece– Claro Solar, Luis: op. Cit, tomo noveno, volumen IV pag. 464

Arturo Valencia Zea, a través de su obra “La posesión”, tercera edición, editorial Temis, Bogotá, 1983, p.185, es citado   en los fallos de triple reiteración de la Corte Nacional que invoco a continuación: 26 enero del 2000 dentro del juicio N° 7-2000 publicado en el R.O. N° 27 de 29 febrero del 2000, Resolución No. 395-2001 R. O. 524 de 28-feb-02 y Resolución N° 77-2001 Juicio N° 50-2001.

      1. O. N° 308 de 18 abril 2000; considera a la posesión como relación jurídica regulada por la ley cuyos derechos en caso de controversia son declarados por el juez; y manifiesta: “la relación jurídica surge únicamente cuando determinadas normas jurídicas imponen a los demás la obligación o deber de respetar el poder de hecho (o relación material con las cosas) de que son titulares los poseedores” y, “nadie discute hoy que la posesión es una auténtica relación jurídica en cuanto se encuentra protegida por el ordenamiento jurídico…toda posesión se encuentra protegida con la acción directa y las acciones posesorias; lo cual indica que los demás se encuentran obligados a respetar las relaciones materiales que alguien establece con una cosa…la relación entre el propietario y la cosa o entre el poseedor y la cosa, es apenas el supuesto de una relación jurídica; esta se constituye por una serie de normas que protegen al propietario o al poseedor en el goce y el poder de hecho, imponiendo a los demás el deber de respetar la propiedad o posesión”.

El problema de la llamada naturaleza jurídica de la posesión, puede abordarse desde dos posturas dogmáticas extremas, la de Savigny y de Ihering. Para Savigny, el elemento espiritual, animus, es el más importante, por él se podía separar la posesión de la detentación del derecho de propiedad, ya que se en el Derecho Romano se protegía al poseedor que tenía la intención de ser propietario (animus rem sibi habendi). Esta doctrina llamada subjetiva, por considerar que el animus es un elemento intencional, ha sido duramente criticada; frente a ella Ihering sostiene que el animus se exterioriza en el corpus, y que la posesión está protegida, porque con ella se protege la propiedad y que las acciones posesorias tienen como objeto proteger el concepto de continuidad de la posesión. (Es indiscutible que el propietario de la cosa puede ser despojado de la posesión que ejerce sobre ella).

Atendiendo al modo en que haya sido adquirida la posesión y a la buena fe del poseedor, la posesión puede ser regular e irregular. Siendo la posesión regular aquella que tiene lugar cuando el poseedor dispone de justo título y ha adquirido de buena fe. Los elementos constitutivos de la posesión regular son: 1. El antecedente jurídico o justo título, 2. La buena fe del poseedor, 3. La tradición, si el justo título que sirve de fundamento a la posesión es traslaticio de dominio.

El título o contrato que sirve de antecedente para la tradición como modo de adquirir el dominio lo es también para adquirir la posesión; ya que como queda dicho la posesión es una exteriorización del dominio. En consecuencia, son títulos justos, un contrato de compraventa o de permuta y una donación ya que estos son idóneos para transferir el dominio, por lo tanto el propietario de una cosa en posesión de la misma es considerado jurídicamente como su POSEEDOR REGULAR.

Luis Parraguez Ruiz, en su Obra Derechos Reales, Volumen II, pag 190. Dice que: “La titularidad de las acciones posesorias compete exclusivamente al poseedor por consiguiente puede ejercitarlas: El poseedor regular o irregular, siempre que haya estado en posesión pacífica e ininterrumpida por lo menos durante un año completo antes del atentado que justifica la acción”. De tal suerte que el propietario de una cosa en su calidad de poseedor regular de la misma, tiene en su favor y sin limitaciones el ejercicio de las acciones posesorias contempladas en nuestra legislación dentro de las cuales se encuentra el despojo violento. En tal sentido y para abundar en este hecho es prudente manifestar que la Corte Suprema de Colombia ha fallado sobre un texto del artículo 979 de su Código Civil idéntico a la normativa ecuatoriana, pronunciándose en el sentido de que en los juicios posesorios lo importante es el hecho de la posesión que alega el demandante. El título de la propiedad puede tenerse en cuenta no para decidir la cuestión de la propiedad, sino para poder conocer la naturaleza de la posesión controvertida.

Las acciones posesorias, ejecutadas por el dueño – que es el poseedor normal – soslayan el problema jurídico que plantea determinar quién tiene derecho a la propiedad y se limitan a resolver la situación en el puro campo de los hechos, es decir deben determinar si el actor de la acción posesoria ostentaba en su favor la posesión de la cosa (posesión regular o irregular) y la existencia de un hecho violento que perturbe su posesión o que le haya despojado de tal condición.

Según el tratadista Rudolf Von Ihering, citado por el Dr. Aníbal Torres Vásquez, la posesión es la propiedad en su estado normal, lo que determina que la protección de la posesión haya sido instituida con el fin de aliviar y facilitar la protección de la propiedad. Para ser protegido como poseedor basta demostrar la posesión, por lo que dicha protección aprovecha lo mismo al propietario que al no propietario, siendo ésta una consecuencia absolutamente inevitable.La protección de la posesión complementa la protección de la propiedad, dado que al poseedor se reputa propietario hasta la prueba en contrario.

Tomando en cuenta la premisa de que la posesión es un modo de adquirir el dominio y que a su vez el dominio tiene inmerso entre sus características   el ejercicio del derecho de uso y goce sobre la cosa; no se puede concluir que la legislación ampare al poseedor irregular y al mero tenedor a través de las acciones posesorias y que deje sin protección jurídica al titular del dominio   en la defensa de la posesión inherente a su derecho de propiedad; la jurisprudencia chilena   ha sido clara en determinar el derecho de ejercicio de las acciones posesorias en favor del propietario en los fallos que cito a continuación:

      • “No hay disposición legal que prohíba al poseedor o dueño de un inmueble que ha sido despojado violentamente de él, hacer uso de la acción de restablecimiento que el Art. 928 del Código Civil concede a todo aquel que violentamente haya sido despojado, sea de la posesión, sea de la mera tenencia, y que por poseer a nombre de otro o por no haber poseído bastante tiempo, o por otra causa cualquiera no pueda instaurar acción posesoria, y por lo tanto, la sentencia que acoge una querella de restablecimiento instaurada por un propietario que ha sido violentamente despojado de su propiedad no infringe dicha disposición legal” C. Suprema, 7 de enero, 1911 R., t 9 sección primera, pag. 191. Chile.
      • En virtud del Art. 700 (luego 701, actual 549) número 1 del Código de Procedimiento Civil, puede entablarse una querella de amparo para conservar la posesión de bienes raíces o derechos reales constituidos en ellos, posesión que puede constituir no solo la tenencia material del bien sino también el hecho de mantener el título libre de todo embarazo que perturbe su fuerza, por lo que debe acogerse la querella de amparo interpuesta por el dueño de un predio” Corte Suprema 26 de octubre, 1914 R., t 12, sección primera p. 439. Chile.

Como hecho ilustrativo de lo dicho tenemos la Resolución de Casación N° 269-2000, Juicio N° 87-98 R.O. N° 134 de 3 de agosto 2000 dictada por la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. PRIMERA SALA DE LO CIVIL Y MERCANTIL. Quito, 27 de junio de 2000. En la que recurrente acude a la Corte amparada en su derecho de posesión sustentado en el justo título que ostenta sobre el inmueble, fallo en el cual la Corte no analiza si en su calidad de propietaria de la cosa le asiste o no el ejercicio de la acción posesoria sino más bien le reconoce dicho ejercicio cuando en su parte considerativa manifiesta: “el poseedor puede ser, desde luego, regular o irregular. Lo primero, cuando su posesión proviene de justo título, ha sido adquirido de buena fe, y media tradición. Lo segundo ocurre faltando alguno de estos requisitos. A la posesión va unido el derecho de mantenerse en ella. Pero en la vida jurídica se dan casos en los cuales el poseedor, aun el regular a quien llamaré titular, pierde de hecho la tenencia, que pasa sin su consentimiento, a otra persona, llamada poseedor material. Así, pues, lo ordinario y sujeto a normas es que coexistan en una misma persona el derecho, cuya prueba es la inscripción, y el hecho de la posesión. Entonces diremos que el orden jurídico está inalterado. Pero pueden coexistir, y este es el supuesto para el Juez, en caso de litigio, en diversas personas. Entonces ha sobrevenido la pugna entre el titular y el poseedor material”. La Corte en el fallo citado reconoce ampliamente la facultad del propietario de ejercer acción posesoria manifestando “Este derecho a poseer dura lo que dura la inscripción, y permite al titular el ejercicio de la facultad de hacerlo valer en juicio en contra del poseedor material que no ha poseído un año. Cabe, por consiguiente, el ejercitar el derecho a poseer la cosa, y dirigir acción posesoria en contra del poseedor material, para conseguir que siguiendo una especie de consolidación, se restablezca el orden jurídico, mediante la ejecución del interdicto posesorio. En las acciones posesorias, si el actor es el titular inscrito, con un año a lo menos de inscripción, y el demandado es el poseedor material que no posee un año todavía, el Juez habrá de declarar aceptable la demanda y ordenar al demandado la restitución de la cosa. Si el demandado comprobare un año o más de posesión, la acción posesoria tendrá que ser rechazada”quedando con esta consideración jurídica plenamente establecido el derecho que le asiste al propietario para el ejercicio de las acciones posesorias con el fin de mantener o recuperar la posesión que le asiste y que ostenta con justo título, la misma que se encuentre perturbada o de la cual ha sido despojado según sea el caso. La resolución citada niega el recurso interpuesto plateado por la propietaria del inmueble no por su condición de tal, sino porque en la especie no se acreditan los presupuestos fácticos que le dan derecho a reclamar la restitución de la posesión que decía ostentar, situación jurídica que nada tiene que ver con su calidad de propietario del bien.

CONTÁCTENOS

Queremos conocer su caso